3/8/10

Dio se apiade de su alma..

Bendecido Eduardo:
Le saludamos en el mejor tiempo de la historia.

Debemos aclararle que Dios se apiadó de todos sus escogidos hace más de dos mil años cuando vertió su sangre para erradicar el pecado. El trabajo fue consumado por completo, por ende, ya no hay nada más de que apiadarse; delante de El somos santos, perfectos, sin mancha y sin arruga. Vea lo que dice el evangelio:
“…así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. “ (Ef.5:24-28)

Nuestra misión es presentar a todo hombre perfecto, porque así lo ve el Señor (Col.1:28) quien con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (Heb.10:14).

Le invitamos a que estudie la palabra de Jesucristo Hombre, quien ha regresado a la Tierra para alumbrar los ojos del entendimiento de todas sus ovejas.

Atentamente,
Colaboradores de Jesucristo Hombre.